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Anatolia Oriental es la región más grande y más alta de Turquía, y uno de los lugares que más a menudo hacen decir a los viajeros: “Ojalá hubiera venido antes”. Nuestro documental recorre los lugares imprescindibles de la región, de las ruinas de Ani a la isla de Akdamar y el lago Çıldır. En este artículo explicamos cómo verlos con un plan de carretera realista, porque en Anatolia Oriental el verdadero reto no es qué ver, sino cómo gestionar las distancias.
Lo primero: las distancias son enormes
En Anatolia Oriental es normal conducir varias horas entre ciudades, y algunas carreteras cruzan puertos de montaña. La nieve y el hielo en invierno y las obras en verano pueden alargar los trayectos. Por eso, dividir la región en rutas como las siguientes hace el viaje mucho más agradable que intentar abarcarlo todo de una vez.
Ruta 1: Kars y alrededores
Kars es una de las ciudades más populares para empezar un viaje por Anatolia Oriental. Con edificios de piedra de época rusa y otomana, un castillo y una cocina propia, la ciudad ya es interesante por sí misma.
Las ruinas de Ani, a unos 45 kilómetros al este de Kars, en una meseta al borde del valle del Arpaçay, son una ciudad medieval incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los restos de la catedral, las iglesias, una mezquita y las murallas muestran lo grande que llegó a ser. El recinto es enorme y sin sombra; lleva agua y sombrero.
El lago Çıldır está al norte de Kars, en el límite con la provincia de Ardahan. En invierno se congela y sobre su superficie se practican actividades tradicionales como los paseos en trineo tirado por caballos y la pesca en el hielo. En verano ofrece una vista apacible rodeada de prados verdes.
La forma más romántica de llegar a Kars es el Expreso del Este (Doğu Ekspresi), el tren entre Ankara y Kars. Este viaje largo pero panorámico es especialmente popular en invierno; los billetes se agotan rápido, así que planifica con tiempo.
Ruta 2: Ağrı y Doğubayazıt
El Palacio de Ishak Pasha, encaramado sobre Doğubayazıt y frente al monte Ararat, es uno de los palacios más impresionantes de la época otomana. Es famoso por su trabajo en piedra y su mezcla de estilos arquitectónicos.
El monte Ararat (Ağrı Dağı) es la montaña más alta de Turquía. Escalarlo requiere permiso y un guía experimentado, pero vale la pena venir a Doğubayazıt solo por la vista. En días despejados, la cumbre se ve desde muy lejos.
Ruta 3: Van y alrededores
El lago Van es el lago más grande de Turquía y es conocido por sus aguas ricas en sosa. A la isla de Akdamar, frente a la orilla sur, se llega en barco; su iglesia medieval, con relieves de piedra, es uno de los edificios históricos más importantes de la región.
La fortaleza de Van, sobre un promontorio rocoso junto al lago, merece una visita por su historia, que se remonta al período urartiano. La vista del lago desde la fortaleza al atardecer es impresionante.
La cascada de Muradiye, al noreste de Van, está en su momento más espectacular en primavera, con el deshielo.
El lago del cráter de Nemrut, cerca de Tatvan, en la provincia de Bitlis, se formó en el cráter de un volcán extinto. No lo confundas con el famoso monte Nemrut de Adıyaman. La carretera al cráter está abierta en verano; en invierno, la nieve dificulta el acceso.
En Van no te pierdas el desayuno de Van: un despliegue de queso con hierbas, kaymak (nata espesa), miel e innumerables platos que es una de las experiencias gastronómicas más conocidas de la región.
Ruta 4: Erzurum y alrededores
Erzurum, con monumentos de época selyúcida y otomana, es uno de los centros históricos de la región. La Madrasa de los Dos Minaretes (Çifte Minareli Medrese), la madrasa Yakutiye y las Tres Tumbas (Üç Kümbetler) son los símbolos de la ciudad. En invierno, Palandöken destaca como una de las estaciones de esquí más conocidas de Turquía.
El plato emblemático de Erzurum, el cağ kebabı (cordero asado en espetón horizontal), y el kadayıf dolması (postre de masa kataifi rellena) son imprescindibles.
Ruta 5: Malatya y Elazığ
Al oeste de la región, Malatya es conocida por sus albaricoques, y el montículo de Arslantepe es un importante yacimiento arqueológico incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Harput, en Elazığ, merece la pena por su casco antiguo y sus vistas.
Cuándo ir
En Anatolia Oriental, la temporada adecuada depende de lo que quieras ver:
| Estación | Ideal para |
|---|---|
| Invierno (diciembre–febrero) | El lago Çıldır helado, el Expreso del Este, esquí en Palandöken |
| Primavera (mayo–junio) | Cascadas, pastos de montaña reverdeciendo |
| Verano (julio–agosto) | Lago del cráter de Nemrut, Ani, mesetas altas, carreteras fáciles |
| Otoño (septiembre–octubre) | Menos gente, clima suave |
En invierno las temperaturas pueden bajar muchísimo; ropa adecuada y neumáticos de invierno son imprescindibles.
Cómo moverse y dónde alojarse
Las principales ciudades, como Kars, Van, Erzurum, Ağrı y Malatya, tienen aeropuerto. Para comparar vuelos: vuelos a Anatolia Oriental. Entre ciudades puedes moverte en autobús o coche de alquiler; si conduces, consulta cada día el estado de las carreteras y el tiempo. Para dormir, lo más práctico es usar la ciudad principal de cada ruta como base: hoteles en Kars, Van y Erzurum.
Para comparar visitas guiadas y paquetes del Expreso del Este: tours por Anatolia Oriental.
Qué llevar
Ropa térmica y un abrigo grueso (en invierno), protector solar y sombrero (en verano el sol es intenso en altura), efectivo (para los pueblos pequeños) y un cargador.
Para terminar
Anatolia Oriental no es una región para recorrer con prisas. No podrás verlo todo en un solo viaje, pero si eliges una ruta y le dedicas el tiempo que merece, entenderás por qué la región hace volver a tantos viajeros.



